¿Estar en Twitter nos hace mejores?

17 Mar

El pasado viernes todo el mundo se conmovió con el terremoto y el tsunami que sufrió Japón. Mucha gente escribió y reenvió noticias sobre lo ocurrido o mensajes de pesar. A este grupo de gente que a nivel personal lanzaban un grito, una pregunta o un dato se unieron ciertas marcas que, sin tener una relación directa con ese país ni con lo ocurrido allí no dejaron de comentar y compartir su pesar.

En los últimos años han ocurrido muchas catástrofes naturales pero en pocas de ellas las empresas han levantado la voz, se han hecho ver. Cierto es que, semanas o meses después de lo ocurrido colaboraban con anuncios para recaudar dinero o hacían campañas de imagen de ayuda pero todo eso ya tenía un tufo, en fin, comercial y planificado. Se podía ver que las marcas habían analizado fríamente la situación hasta llegar a la conclusión de que con esas acciones saldrían beneficiadas.

El pasado 11 de marzo la cosa no fue así: las marcas (o los community managers en su nombre) lanzaron espontáneamente doloridas muestras de tristeza de tan sólo 140 caracteres. Sin ninguna gran campaña. Sin ninguna reunión de planificación previa. Solo un sentimiento que quería ser compartido.

¿Son mejores esas marcas y empresas por hacerlo? No.

¿Compraremos más o las querremos de forma diferente? No.

Pero sí han demostrado que la comunicación para llegar a los usuarios no tiene que ser aparatosa e inhumana, que basta un RT a tiempo para hacerse ver y sentir.

 

Estamos realmente obsesionados…

9 Mar

… con Facebook. Y esto empieza a dar miedo…

Internet no es el futuro

14 Feb

Anoche Álex de la Iglesia (hasta entonces Presidente de la Academia de Cine) expuso su postura sobre la polémica de la Ley Sinde en su discurso. Él hablaba de cine pero sus palabras se pueden extrapolar a todas las áreas de la sociedad.
Lo siento por mucha gente pero, sin duda alguna, internet ya no es el futuro.

(…)
Hace 25 años, quienes se dedicaban a nuestro oficio jamás hubieran imaginado que algo llamado INTERNET revolucionaría el mercado del cine de esta forma y que el que se vieran o no nuestras películas no iba a ser sólo cuestión de llevar al público a las salas.

Intenet no es el futuro, como algunos creen. Internet es el presente. Internet es la manera de comunicarse, de compartir información, entretenimiento y cultura que utilizan cientos de millones de personas. Internet es parte de nuestras vidas y la nueva ventana que nos abre la mente al mundo. A los internautas no les gusta que les llamen así. Ellos son CIUDADANOS, son sencillamente gente, son nuestro PUBLICO.

Ese público que hemos perdido, no va al cine porque está delante de una pantalla de ordenador. Quiero decir claramente que NO TENEMOS MIEDO a internet, porque internet es, precisamente, la SALVACION de nuestro cine.

Sólo ganaremos al futuro SI SOMOS NOSOTROS LOS QUE CAMBIAMOS, los que innovamos, adelantándonos con propuestas imaginativas, creativas, aportando un NUEVO MODELO DE MERCADO que tenga en cuenta a TODOS los implicados: Autores, productores, distribuidores, exhibidores, páginas web, servidores, y usuarios. Se necesita una crisis, un cambio, para poder avanzar hacia un nueva manera de entender el negocio del cine.
(…)

Leer el discurso íntegro

“Tienen miedo a la Red”

14 Ene

El pasado 12 de enero El País publicó un artículo de Amador Fernández-Savater comentando su participación en la cena-charla que organizó la Ministra Sinde para hablar de su polémica ley (ver el artículo completo).

La frase que titula este post sale de ese reportaje pero aquí me gustaría usarla para hablar de algo más concreto y con un fin menos elevado que el de intentar defender el copyleft o la cocreación y el intercambio de contenido por parte de los usuarios.

A internet se le tiene miedo. Así, en general. No sólo los creadores de contenido cultural sino mucha otra gente en muchos otros sectores que piensan que todo lo que está detrás de esa “moda pasajera” puede quitarles su monopolio, su muy trabajado éxito y su posición de líder.

Gurús con las cuentas llenas de cero a la derecha que ven como en las revistas ya no les dedican tantas páginas ni les llaman para tantas conferencias… y todo por unas malditas uves dobles…

Pero si la red provoca pánico generalizado no lo es menos en sectores más concreto. Por ejemplo, en publicidad no se dejan de oír frases como: el futuro está en la red… hay que digitalizarse… la empresa está apostando por internet… la agencia no puede sobrevivir si no cambia de rumbo hacia la interactividad… pero los hechos que se ven desmienten (y mucho) esa palabrería.

Escudándose en cifras económicas y en un supuesto target acostumbrado a ello se sigue apostando por lo tradicional para marcar las líneas de comunicación, para llevarse el 99% de los presupuestos y para seguir recortando el poder de decisión de las agencias digitales (cuando no eliminándolas del mapa o relegándolas a simples fábricas que adaptan banners).

A día de hoy, 14 de enero de 2011, en España sigue “molando” más trabajar en ATL que en internet… Si te molestas en preguntar a gente que trabaja en publicidad en otros países como Alemania, EE.UU. o Brasil te darás cuenta que allí valoran mucho más lo que aquí se desprecia. Claro que, así nos va

Es perfecto que en los medios de comunicación se hable de la Ley Sinde, del precio del ADSL en este país… pero más allá de esos hechos puntuales cabría debatir por qué en España la cultura digital sigue siendo algo tan mediocre y mal visto. Por qué el supuesto “futuro” (sí, sí, eso que llaman internet) es feo, peligroso y bastante ordinario.

País, que diría Forges…

La virtualización y la desvirtualización

17 Nov

Mientras muchas marcas y corporaciones se marcan como gran objetivo para el año próximo conseguir una absoluta digitalización de su empresa, cada vez más personas buscan desvirtualizar a los que están detrás de aquellos mensajes que reciben por internet.
La palabra más repetida en todas las presentaciones que los altos directivos de este país y de medio mundo han dado en los últimos meses es la misma: digitalización. Se busca ser digital. Interactivo. Estar online. Pero qué quieren decir con eso, seguramente, ni ellos mismo lo sepan.
Entre toda la palabrería 2.0 se escuchan frases del tipo: todos deberemos manejar los medios de comunicación digitales, debemos conversar, debemos cambiar nuestros canales, debemos conocer la tecnología…
Pero digitalizarse es mucho más que eso y, desgraciadamente, no todas las corporaciones tienen la mentalidad que necesitan para construirse ese futuro digital.
Hay que empezar por un cambio en los roles de los actores, en las propuestas de valor que se dará al cliente, por un nuevo concepto de los tiempos y del tiempo, por una necesidad de reciclaje continua, por una cúpula directiva que no tema por su puesto al sentirse menos capacitados en esa área, por una integración real y entre los mundos on y off…
Digitalizar no es más que convertir información material en otra que tenga un formato entendible por los microprocesadores. En cierto modo, se trata de conversar pasándonos información a través de un lenguaje basado en unos y ceros. Pero los unos y los ceros son fríos. Entretienen y hacen que la sociedad avance pero, a veces, necesitas tomar un café con alguien que tenga un ADN más complejo y es ahí cuando, una vez pasada la moda de la vida virtual necesitamos traernos a esos actores que se ocultan tras @ a una cafetería con humo y ruido.

Desvirtualizamos gente porque aunque nos encanta nuestra personalidad digital terminamos necesitando que conozcan nuestro yo más terrenal. A las empresas, en cambio, les pasa justo lo contrario: quieren crearse otra identidad en la red para que, si es posible, la gente olvide como son en la vida real.

RT, PLEASE

16 Nov

Si algo persiguen todas las marcas en la actualidad es que los usuarios creen ruido en las redes sociales en su nombre.
Hay corporaciones que consiguen promociones originales, las cuales generan una viralización exitosa y natural.
Otras, en cambio, optan por, simplemente, exigir el reenvío de mensajes como única forma para participar.
Hace unas semanas Pepe Jeans regalaba un sombrero al usuario que escribirá una mención en Twitter a su marca (@PepeJeans) y consiguiera el mayor número de retweet al post.
Ayer Lomography Spain incitaba a sus seguidores a actualizar su estado con el siguiente mensaje: Yo soy uno de los 10.000 amigos de Lomography Spain que quiere llevarse una cámara Sprocket Rocket. Hoy anuncian que Facebook les ha exigido anular la promoción.

No sé a qué norma incumplida se aferra Facebook para prohibir la promoción de Lomo pero sí entiendo que este tipo de promociones, aunque son muy cómodas para el usuario, son bastante intrusivas y tienen un componente de falta de ética que, debido al libre albedrío que existe en muchas áreas de internet aún no está regulado. Pero, desde el punto de vista del usuario, a nadie le gusta entrar en su time line y ver el mismo mensaje publicitario reenviado por sus contactos.
Las marcas tienen que apostar por la creatividad en sus acciones. Buscas ideas sencillas pero no carentes de gracia que consigan atraer a los consumidores.
Y los usuarios tenemos que empezar a pensar un poco antes de regalar nuestras menciones o retweet. Primero porque ponemos en tela de juicio nuestra personalidad digital y segundo porque no somos un soporte publicitario en el que las marcas pueden colocar su logo sin más.

Compromisos

28 Oct

Cada año que cumplimos nuestros compromisos se incrementan en una proporción abismal. Si a eso sumamos los que la web 2.0 nos ha creado, llega un momento de nuestra vida que tenemos que estar diariamente renunciando.
Renunciamos a ver a los amigos, a abonarnos a nuestro equipo de fútbol, a nuestro hobby, a salir de fin de semana… por supuesto también renunciamos a un trabajo mejor porque no tenemos tiempo para prepararnos para él o a montar una familia porque nos hicimos mayores sin darnos cuenta.
Luego hay pequeñas renuncias que no son sino claudicaciones rutinarias que nos deberían servir de latigazo y de recuerdo. Deberían ser tatuajes virtuales en nuestra frente que nos dijeran, día sí y día también: no puedes con todo. Renuncia. Olvídate. Céntrate.
¿Y qué es un blog sino un compromiso que poca gente puede cumplir? Es casi una ofensa a nuestra voluntad, un puntapié a nuestro ardor, es una humillación y, lo que es peor, una humillación pública.
Recibo miles de impactos informativos al día, cientos me llaman la atención y quizás 10 ó 12 al día me hacen pensar en ellos… ¿tan difícil sería dedicarle 10 minutos a reflexionar por escrito sobre alguno de ellos? La teoría dice que no. La práctica dice que sí.
Ahora bien, un blog sirve también como estímulo personal, es ese deber fácil de cumplir que no te obliga a salir de casa para correr por el parque en pleno invierno o tener que abandonar ese vicio con el que llevas 20 años o que no te obliga a gastarte más dinero del que tienes y emplear más tiempo del que dispones en intentar aprender ese idioma que siempre has odiado.
Quizás un blog es un primer paso. Es la primera autodemostración de que puedes intentar afrontar el siguiente reto…
Si eso es un blog este post no deja de ser un nuevo contrato conmigo misma. Es, realmente, un metapost que define y me involucra tanto como yo quiera aceptarlo.

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