El pasado viernes todo el mundo se conmovió con el terremoto y el tsunami que sufrió Japón. Mucha gente escribió y reenvió noticias sobre lo ocurrido o mensajes de pesar. A este grupo de gente que a nivel personal lanzaban un grito, una pregunta o un dato se unieron ciertas marcas que, sin tener una relación directa con ese país ni con lo ocurrido allí no dejaron de comentar y compartir su pesar.
En los últimos años han ocurrido muchas catástrofes naturales pero en pocas de ellas las empresas han levantado la voz, se han hecho ver. Cierto es que, semanas o meses después de lo ocurrido colaboraban con anuncios para recaudar dinero o hacían campañas de imagen de ayuda pero todo eso ya tenía un tufo, en fin, comercial y planificado. Se podía ver que las marcas habían analizado fríamente la situación hasta llegar a la conclusión de que con esas acciones saldrían beneficiadas.
El pasado 11 de marzo la cosa no fue así: las marcas (o los community managers en su nombre) lanzaron espontáneamente doloridas muestras de tristeza de tan sólo 140 caracteres. Sin ninguna gran campaña. Sin ninguna reunión de planificación previa. Solo un sentimiento que quería ser compartido.
¿Son mejores esas marcas y empresas por hacerlo? No.
¿Compraremos más o las querremos de forma diferente? No.
Pero sí han demostrado que la comunicación para llegar a los usuarios no tiene que ser aparatosa e inhumana, que basta un RT a tiempo para hacerse ver y sentir.
Etiquetas: Campofrío, Japón, marcas, social media, terremoto, tsunami, Twitter


